lunes, 7 de junio de 2010

"Espero llegar a la primera de Newell's"

El joven jugador de fútbol Santiago Cesanelli habló de su carrera futbolistíca , de sus intereses personales y de sus objetivos a lograr en la vida. Además opinó acerca de la Seleccion Argentina y de como cree que va a ser su desempeño en el mundial.

"Rosario es una buena ciudad para vivir"

Martina Sosa, una adolescente entrerriana y estudiante de Relaciones Públicas y Ciencias Económicas, habló acerca de las bondades que ofrece Rosario para vivir. Además, explicó su experiencia de alejarse de su hogar y vivir sola en una ciudad grande para estudiar una carrera universitaria y manifestó las dificultades que le tocó atravesar.

"Mi sueño en inmediato es recibirme"

Diego Godoy Molina, estudiante de periodismo deportivo del Tea Rosario, es una de las promesas más concretas que presenta este instituto. En dicha entrevista se refirió a su lugar de origen, familia, trabajos que realiza en estos momentos y también al sueño que persigue durante este tiempo.

domingo, 30 de mayo de 2010

“Creo que voy a tener un buen futuro laboral”

El joven estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Computación Adán Fernández habló sobre sus preferencias dentro de los medios y sus proyectos personales. En esta charla el entrevistado se mostró cómodo al hablar de su vida privada, que fue uno de los principales temas de la entrevista.

"Mi sueño era llegar a una olimpiada"

El ex gimnasta de la ciudad de San genaro y Rosario, Eduardo Maurizi, habló sobre su comienzo en esta actividad, como fue creciendo de a poco y de su sueño, que no va a poder cumplir debido a que tuvo que abandonar por lesiones, cansancio y mucha exigencia por parte del entrenador.

Rodrigo Taboada: "Trato de imitar a Cristian Campestrini"

El joven arquero, que actualmente juega en la 4ª división del club Gimnasia y Esgrima La Plata, habló sobre su llegada al club, la actuliadad del Lobo y opinó sobre la lista de porteros que citó Diego Maradona para llevar al Mundial de Sudáfica.


miércoles, 26 de mayo de 2010

Leonel Larrauri: “El TC es muy difícil”

En su temporada debut dentro del Turismo Carretera, Leonel Larrauri demostró en Las Termas de Río Hondo que se mejoró mucho el rendimiento respecto del comienzo de año, que terminó con el cambio de equipo. El sobrino del Poppy, comentó cuál fue la clave para que en carrera no rindiera tan bien como en clasificación, y dejó bien en claro que tanto él como su equipo está confiado para continuar mejorando este fin de semana en Rafaela.

lunes, 12 de abril de 2010

El anonimato digital potencia el periodismo amarillo. Entrevista a Tomás Eloy Martínez


Por Juan Cruz *


Tomás Eloy Martínez (Tucumán, Argentina, 1934) sufrió una operación delicada, se sometió a curas prolongadas, y mientras tanto escribió artículos, terminó una novela, Purgatorio, viajó a México a cumplimentar a su amigo Carlos Fuentes por su cumpleaños, y además tuvo tiempo de salir a cenar con amigos para discutir con ellos sobre todo lo que se mueve y para seguir siendo un miembro muy activo de la Fundación Nuevo Periodismo que preside otro amigo suyo, Gabriel García Márquez. Es su carácter. Fue periodista de chico, siempre quiso contar historias, y el día en que no cuente historias (verdaderas o de ficción) dejará de ser Tomás Eloy Martínez, el periodista.

Nosotros le entrevistamos en su casa de Buenos Aires (tiene otra en New Jersey, en cuya universidad de Rutgers es profesor) en medio de uno de esos vaivenes de salud que afrontó y afronta como un jabato en la hora más alta de la fabricación de un periódico o de una novela. Si tú preguntas en Argentina, en cualquier sitio, por el periodista que definiría hoy la pasión por este oficio, quién sería hoy un maestro, y una mayoría te dice este nombre.

Aunque ha sido alentado por los premios que ha recibido por sus novelas a abandonar el oficio, esta es su pasión; la ejerció en la revista Primera plana, en el diario La Nación; en el exilio, que le salvó de las garras de la dictadura militar argentina, trabajó como periodista en Venezuela y en México; en este último país, en Guadalajara, puso en marcha en un diario. Aunque ha dirigido redacciones, su pasión ha sido el reportaje, y de esa dedicación es un ejemplo múltiple su recopilación Lugar común la muerte.

Su enfermedad no le ha disminuido el énfasis tranquilo con el que se enfrenta a la vida, y en este caso al porvenir del periodismo. Después de hablar con él en Buenos Aires le dijo a unos periodistas argentinos sobre la esencia de sus dos oficios solapados, el escritor de ficciones y el periodista: "La literatura si no es desobediencia no es. La literatura, como el periodismo, son centralmente actos de transgresión, maneras de mirar un poco más allá de tus límites, de tus narices. Todo lo que he escrito en la vida son actos de búsqueda de libertad. Nada me daba más placer -cuando publicaba mis primeros artículos en La Gaceta de Tucumán- que mi madre le dijera a mis hermanas: 'Tenemos que ir a misa a rezar por el alma de Tomás, que está totalmente perdida'".

Con esta alma totalmente perdida tratamos de juntar los pedazos del periodismo de ayer y de hoy.

Pregunta. ¿De qué viene esta pasión?
Respuesta. Desde que tengo memoria he querido contar historias. Como no me pagan por hacerlo, me desvié hacia el periodismo, donde eso era posible. Escribí crónicas y, como tuve un éxito modesto en esos ejercicios, cuando me propuse escribir novelas no quise dejarme llevar por la facilidad del oficio que había adquirido. Quise componer novelas puras, de espaldas a toda brizna de realidad, y no existen las novelas puras. Yo quería negar todo lo que era (el periodista, el crítico de cine, el investigador de las crónicas de Indias) y de hecho lo negué en mi primera novela, que data de 1967 y no he querido volver a publicar.

P. ¿Y el periodista cómo ve ahora este oficio?
R. Ante el periodismo, ante lo que vendrá, siento una cierta perplejidad; las formas de lectura están cambiando vertiginosamente y el periodismo de papel se está convirtiendo en un vehículo incómodo para la lectura. Mucha gente prefiere las versiones on-line de los periódicos, y yo les encuentro un riesgo, sobre todo en los comentarios a las noticias o a las opiniones. Por un lado, hay una libertad necesaria para escribir y para expresarse con soltura. Por el otro, el anonimato de los posteos abre el camino a una peligrosidad impunidad. No me preocupan tanto los descuidos y malos tratos a que se somete el lenguaje, que es nuestra herramienta esencial. Me preocupa más que se lea mal y que esa ligereza en la lectura derive en una ligereza en la acusación. El anonimato encubre una cierta infamia, encubre a veces sentimientos deleznables. Esto no es el periodismo, por supuesto; es una perversión del periodismo, pero es algo para lo cual el periodismo es un vehículo en este momento.

P. Pero ya había periodismo amarillo.
R. Lo había y lo hay. Lo que pasa es que esto potencia, multiplica, la fuerza del periodista amarillo. Todos los días vemos señales de este tipo de periodismo que se manifiesta en forma de acusación. Escribí una columna sobre la carnicería que se hizo con Ingrid Betancourt y con Clara Rojas cuando fueron liberadas por las FARC. Periodistas muy serios, con una larga trayectoria, añadieron leña al fuego de los chismes sobre la intimidad de las ex rehenes.

P. ¿Cómo tendrían que establecerse los límites?
R.
Este es un trabajo básico de los editores. Cuando se fundó la Fundación Nuevo Periodismo la intención era proporcionar a los jóvenes periodistas, a través de los talleres, el tipo de educación sobre la edición de textos que habíamos tenido la gente de mi edad durante los tiempos de nuestra formación profesional. Esa educación ha sido arrasada ahora por la rapidez de vértigo con la que se trabaja.

P. ¿Cómo fue esa educación suya?
R.
Empecé en el periodismo por necesidad, porque mis padres y yo mismo desconfiábamos de que el trabajo universitario y la literatura fueran a permitirme vivir: Así que empecé trabajando en La Gaceta de Tucumán, como corrector. Fue una escuela formidable, porque allí estaban todos los profesores desaprobados por el peronismo. Había un gran filósofo francés, Roger Labrousse; una extraordinaria profesora de Historia, María Elena Vela; otra profesora de Filosofía, Selma Agüero... Teníamos conversaciones muy ricas mientras discutíamos los problemas de la gramática o de las separaciones de sílabas. Esa fue mi primera forma de educación periodística. Si cuidas el lenguaje, la ética viene en consonancia, porque la responsabilidad empieza por la herramienta que manejas. Desde el principio yo supe que no había una sola verdad; sé que no hay una sola verdad y que si tú y yo narramos lo que estamos viendo en este momento lo contaríamos de forma diferente.

P. Muchas verdades, y muchas mentiras. Recuerda cuando en Internet se anunció la muerte del Nobel Le Clèzio un minuto después de que le dieran el Nobel...
R. Bueno, eso pasó con Le Clèzio y eso pasa cientos de veces, con muertes, con divorcios, con separaciones, con amoríos... Y no sólo sucede en Internet, sucede también en el periodismo de papel. Hay ejemplos memorables. Recuerda lo que pasó en The Washington Post con Janet Cooke, la periodista que se inventó la historia de un niño que se inyectaba heroína con el permiso de su madre..., y que era una historia falsa. Y la de aquel periodista mitómano que hizo caer a toda la cúpula de editores del New York Times porque no advirtieron que, por pereza, estaba creando una realidad completamente falsa. A ese tipo de tropiezos está expuesto también el periodismo que ahora consideramos verdadero. Pero yo a ese respecto tengo una anécdota personal.

P. Adelante.
R. En mi primer día en La Nación me encargaron el obituario de Sacha Guitry. La necrológica era un género muy cuidado en el diario; escribí esa con los datos del archivo y con lo que yo recordaba. Me solté el lenguaje, no me fie sólo de los datos, y don Bartolomé Mitre, el director, vino a felicitarme. Sentí entonces que ese eco de un periodismo diferente podía tener una cierta repercusión en los lectores. Después me nombraron crítico de cine, y empecé a escribir críticas iconoclastas, disconformes. Un día nos quitaron la publicidad las grandes productoras; el periódico quiso que reformara mis criterios, y yo retiré mi firma. Me mandaron a ver muertos, a una sección que se llamaba Movimiento marítimo, sobre los ahogados en el Río de la Plata. Era un castigo. Me fui. Y malviví hasta que apareció Primera plana, la revista de Jacobo Timerman. Allí unos jóvenes dimos rienda suelta a nuestro apetito por narrar, y descubrimos otro país. Timerman se fue al año y medio. Nos quedamos al frente de la Redacción tres jóvenes rebeldes.

P. ¿Qué se siente al poner un periódico nuevo en marcha?
R.
Un delirio. Con Timerman la revista era más conservadora; en 1963 se preguntó cuál era el hecho cultural del año, y yo dije: "Los Beatles". No salieron, pero pusimos en la portada a Borges, a Cortázar, a García Márquez, a Cabrera Infante. Antes de eso habían tratado muy mal en Primera plana los cuentos de Cortázar y La ciudad y los perros de Vargas Llosa. Descubrimos que había una literatura latinoamericana y gracias a eso fuimos abriendo paso a la literatura y nos alimentamos de ella...

P. Entonces se estaba inventando el nuevo periodismo en Estados Unidos, pero ustedes ya lo hacían en América Latina.
R.
Y creo que además entre nosotros nació por instinto, por pura necesidad de narrar, por el vicio de leer novelas y por estar disconformes con el modo que se tenía de narrar la realidad. ¿Por qué no podemos narrar en periodismo como en las novelas? En dos de mis primeras novelas trabajo el nuevo periodismo: en La novela de Perón narro de modo novelesco una investigación muy seria, y en Santa Evita decido invertir los términos del nuevo periodismo. Si en la primera había contado, con los recursos de la novela, lo que me parecía periodísticamente cierto, en Santa Evita narro con los recursos del periodismo una ficción absoluta, y la gente se la creyó.

P. Se mezclan las aguas.
R.
Y eso te obliga a tener un cuidado ético muy severo. El lector no se debe sentir confundido: la ficción es ficción y el periodismo es periodismo, porque corres el riesgo de pervertir ambos géneros.

P. Y el periodismo es una materia delicada.
R.
Yo parto del hecho de que el periodismo es ante todo un acto de servicio, un servicio al lector. Con el periodismo tú le sirves a un lector; le presentas una realidad con la mayor honestidad posible, con los mejores recursos narrativos y verbales de que dispones. Pero en todo momento tienes que dejar bien claro que esa es la realidad que tú has visto, en cuya veracidad confías... En la ficción, en cambio, tienes que dejar en evidencia que esos datos que das no son confiables. Por eso puso debajo del título de Santa Evita la palabra novela.

P. El periodismo es una materia omnipresente. ¡Hasta en Borges!
R.
Borges empieza siendo un periodista; dirige un suplemento cultural en el diario Crítica, ¡imagínate, el diario más popular de Buenos Aires! Ahí él arranca haciendo un periodismo de imaginación. De hecho, su Historia universal de la infamia está basada en hechos reales que él transforma en ficciones.

P. Y la obsesión de Gabriel García Márquez por el dato es equivalente a la que siente Truman Capote porque no se le escapen detalles en A sangre fría...
R.
En el caso de García Márquez es porque a él le importa mucho la creación de un universo verosímil, aun en las novelas. El lector se identifica más con lo que narras si esto le parece verdadero... García Márquez es un obsesivo de la información; yo lo he visto trabajar en Noticia de un secuestro con una obsesión por la información precisa que va más allá de todo cálculo. Ya era en ese momento un escritor de primera línea, había ganado el premio Nobel y estaba trabajando en ese libro-reportaje como en cualquiera de sus novelas de otro registro. No hay que descreer de un solo dato. En cambio, no le creas ni un solo dato de El general en su laberinto: es todo invención e imaginación.

P. Se retroalimentan el periodismo y la ficción, y juntos constituyen el llamado nuevo periodismo. ¿Qué le dio el uno a la otra?
R.
En primer lugar, un mayor y mejor acercamiento del lector al hecho tal como es. Porque proporciona una identificación entre el lector y los personajes a los cuales estás aludiendo. El viejo periodismo decía: "En el tsunami habido ayer en el sureste asiático murieron equis personas; una gran ola avanzó kilómetros y alcanzó aldeas y ciudades...", mientras que el nuevo periodismo empezaría así una noticia como esa: "La señora Tapa Raspatundra estaba en la orilla de su pueblo en Java cuando un enorme nubarrón en el horizonte le hizo prever la catástrofe, tomó a sus niños en brazos y escapó de una tragedia que causó equis muertos". Cuentas el horror de la ola e identificas al lector con un personaje que vive en primer plano la tragedia. El relato introduce al lector en la historia.

P. ¿Y el periodismo de siempre se está alejando del periodismo deseable?
R.
Siento que en el periodismo tradicional se trata al lector como si tuviera doce o catorce años; en vez de alzar a los lectores hacia la inteligencia de su medio rebaja su lenguaje. Se trata de masificar el periodismo, y esta es una de las enfermedades de esta época.

P. Otra enfermedad es la conversión de la información en espectáculo.
R.
Pensando que esa frivolización atrae lectores... Para eso es mejor publicar en los faldones del diario trozos de novelas, como se hacía en el siglo XIX...

P. Los políticos también son presentados ahora como parte del espectáculo, y ellos mismos se comportan a menudo como si fueran actores, ávidos de la cámara...
R.
No dudo que el efectismo sea más entretenido, pero la misión del periodismo es no obedecer. El periodismo es un acto de servicio, pero no es un acto de servilismo, y por lo tanto los periodistas tienen que hacer aquello que su conciencia le dicta... El poder o amordaza o trata de comprar al periodista; pero primero trata de halagarlo, y hay formas muy sutiles de halago: programas en las televisiones del Estado, una forma nueva del sobre a fin de mes.

P. Usted pasó una experiencia central en su vida, la dictadura militar. En épocas así el periodismo no se reconoce a sí mismo.
R.
La dictadura tuvo un efecto muy nocivo, muy venenoso en mi país, y cercenó muchas de las dignidades periodísticas de ese tiempo, no sólo en Argentina, también en Chile... Y yo pasé ese tiempo en Venezuela, en el exilio. En aquella época no existía la posibilidad de acceder a la lectura diaria del periodismo en otro país. En la distancia se veía que aquel proceso que se vivía en Argentina era dictatorial, y atrozmente dictatorial. Recuerdo que a los pocos días de estar en El Nacional de Caracas, donde me acogieron, me pidieron una crónica sobre Argentina. La titulé Una larga marcha entre los escombros; recogía ahí los nueve puntos de la Junta Militar, que condenaba a la ciudadanía a la obediencia ciega. Me decían: "Te equivocas, Videla es el bueno; ha triunfado la línea más civilizada del Ejército, hay una línea más perversa..." La había, pero Videla había preparado arteramente la matanza completa de toda conciencia de la sociedad.

P. Brecht decía que había que cantar también en tiempos sombríos. ¿Y hacer periodismo?
R.
En Brasil hubo momentos memorables bajo la dictadura; cuando la censura oficial prohibía la publicación de ciertas noticias los periódicos salían con espacios en blanco allí donde hubieran sido impresas tales informaciones. En Argentina eso no sucedió. Aquí o eras cómplice o no sabías a qué te exponías. La complicidad fue una exigencia para poder trabajar en el periodismo. Los periodistas chilenos han pedido disculpas por su obediencia a la dictadura de Pinochet. Los periodistas de mi país no han pedido disculpas. Muchos de ellos se enorgullecen de lo que hicieron: creen que hicieron lo correcto y estaban de acuerdo con lo que se hacía.

P. Cuando García Márquez le entregó a Iñaki Gabilondo el premio de la Fundación Nuevo Periodismo le dijo en alto que ahora leía la prensa y se ponía a rabiar como un perro. ¿A usted le pasa?
R.
Lo que pasa es que a Gabo le molestan ciertas carencias de calidad en la prensa, ciertos errores en la calidad. Más de una vez se ha ofrecido a corregir gratis El tiempo de Bogotá. Él se levanta rabioso cuando lee títulos mal puestos o equivocados, copetes [entradillas] que repiten la noticia del título...

P. ¿A usted le pasa?
R.
No, no me comprometo tanto con lo que leo, soy un lector más pasivo... Me irrita, por ejemplo, la confusión de nombres, porque creo que la identidad de una persona es también un nombre. Si tú confundes a una persona y la llamas de otra manera, disminuyes a esa persona. Y me molestan erratas torpes. Ves una errata y ya no te crees el resto. Y ves un error, y el resto te parece garrafal.

P. Con todo lo que hay sobre la mesa sobre lo que es el periodismo hoy, ¿cuál sería su diagnóstico sobre el porvenir del oficio?
R.
Periodistas habrá siempre, como narradores. Defoe es anterior al periodismo, como Homero o Herodoto; eran todos narradores de hechos que daban como ciertos, y la historia sigue en pie gracias a que el hombre siempre tuvo vocación de narrar sus hechos. No narraba las ausencias: narraba aquello que le parecía narrable o contable. Sólo lo escrito permanece; aquello que no ha sido narrado no existe, y lo que ha sido escrito se convierte en verdad. Y eso seguirá siendo así. ¿El periodismo? Las transformaciones son muy vertiginosas. Cuando yo era un niño no había televisión, había radio y era una radio mucho más precaria que la de ahora. En mi primer trabajo en el periódico las grabaciones de las noticias se hacían en cilindros de cera. La primera vez que fui a Madrid a entrevistar a Perón, en 1966, las noticias se transmitían por télex, o por telegrama. Y ahora mira los adelantos que hay. A este ritmo, ¿cómo quieres que prediga el futuro?

P. ¿Y el pasado? ¿Qué le ha dado este oficio?
R.
Un buen modo de ganarme el pan. Un modo decoroso, esforzado y muy laborioso. El periodismo generalmente no está bien pagado, pero sea cual fuese el salario yo he procurado dar lo mejor de mí, porque lo que siempre me pareció es que estaba en juego mi persona, mi ser, mi naturaleza humana, y no lo que recibiese a cambio. Eso es lo que me ha dado el oficio.

* Juan Cruz es adjunto a la dirección del diario español El País, donde publicó esta entrevista el 8 de febrero de 2009. (Fuente: www.saladeprensa.org)

domingo, 11 de abril de 2010

El nuevo Francella

Es viernes. Todavía El secreto de sus ojos no ganó el Oscar a la mejor película extranjera. Guillermo Francella -el de Los bañeros más locos del mundo, Los Exterminators, Poné a Francella - no se arrojó sobre el escenario del Kodak Theatre, en Holly­wood. Todavía no se paró cerca de Almodóvar y Tarantino, con los brazos cruzados para no salirse de sí y los ojos entornados como para que varios millones de personas no lo vayan a ver llorar de emoción. Nada de eso ocurrió. Todavía.

Es viernes. Hay una mesa. Hay un plato envuelto en papel film con tres facturas sin tocar. Hay otro plato, con frutas, envuelto con papel film, sin tocar. Hay una botella de dos litros de agua mineral, cerrada. Hay un reloj de pulsera, un celular de última generación y unos anteojos de sol. El resto: un horno, un sillón rígido, cortinitas y adornos que cuelgan por aquí y por allá. El motor-home que funciona como camarín de Francella luce indolente, como todo espacio que no termina de ser de nadie. Francella está serio, reconcentrado. Vive un momento bisagra en su carrera: muchos acaban de enterarse de que puede ser un actor de carácter, además de cómico.

Video: Francella: «Siempre soñé con ir a los Oscar» (TN)

Es la quinta jornada de filmación de la última realización de la directora Ana Katz, la película Los Marziano , que, aunque su título pueda confundir, nada tiene que ver con otras películas protagonizadas por Francella: Los Marziano es una tragicomedia.

"Relata el reencuentro entre dos hermanos que llevan bastante tiempo peleados", empieza a contar Francella.

Llaman a la puerta. El asistente que entra -auriculares, cables colgando y una planilla agarrotada en la mano- piensa dos veces antes de hablar.

-Guillermo, nos esperan en maquillaje.

***

El más famoso de los Francella llegó al mundo el 14 de febrero de 1955. Le pusieron Guillermo Héctor. Lo recibieron: mamá -Adelina-, papá -Ricardo Héctor- y un hermano cuatro años mayor -Ricardo Ernesto-. Vivió sus dos primeros años en Villa del Parque y después en Beccar, en una casa que era dos. Que era un mundo: mamá, papá, su hermano y él, al frente; después, un patio; después, la casa de don Domingo y Zaída -los abuelos paternos-, y al fondo, un gallinero. Vivían sin grandes apremios gracias a los malabarismos de ama de casa de Adelina y a los tres trabajos que Ricardo padre tenía para llegar a fin de mes (era jefe de Valores al Cobro del Banco Supervielle, entrenador de levantamiento de pesas en Racing y profesor de gimnasia modeladora a domicilio).

A esa época, a esa casa y a esa gente se remontan todas las ideas que Guillermo Francella tiene de lo que debe ser la vida. Las bases y los mandatos a los que todavía hoy responde: el concepto de familia, el respeto por los mayores, el valor de la palabra, el honor, el trabajo, la integridad.

Video: El secreto de sus ojos

Ricardo Héctor Francella falleció un día de 1981. A su hijo Guillermo se le nubla la mirada cuando lo recuerda. Sufre por no tenerlo. Y sufre porque su padre no pudo ver nada de lo que vino después. Y lo que vino después fue un Guillermo Francella periodista (una excusa para estar cerca del mundo del espectáculo), extra de telenovela, comediante y finalmente estrella nacional del humor en cine, teatro y televisión.

***

La cuchara hace equilibrio en el filo del plato. La espuma del cortado agoniza. Francella, con barba de siete días, ofrece una mirada seca y dice que tiene una enfermedad. Estando, como estamos, en una clínica neuropsiquiátrica, la declaración inquieta.

-Tengo una enfermedad y me trajeron a este lugar...

Ahí, sin luces ni cámaras, en el bar de la clínica que sirve como locación para la película, delante de una moza pasmada y mientras la espuma de su cortado se desbarranca, Francella está actuando su papel en Los Marziano . No cuenta el argumento, lo actúa. Clava su mirada en algún lugar impreciso y sus movimientos se vuelven lentos. Actúa su papel en la película, pero también su nuevo papel en la vida. Impresiona verlo así, aletargado, tan pendiente del trazo fino cuando muchos lo consideran el rey del trazo grueso. El nuevo Francella está fascinado por el mundo de las sutilezas.

Detrás de sus cables y su planilla vuelve a aparecer el asistente.

-Guillermo, deberíamos filmar -titubea-.

***

Todo comenzó como suelen comenzar estas cosas: una pasión inquebrantable que avanzaba contra toda lógica. Guillermito quería ser actor, y era común que su papá le dijera: "Che Alcón, vení", "che Alcón, ¿vamos a la cancha?". Francella se ríe con candor de niño cuando lo recuerda. "Alcón, me decía... El me cargaba", y ahora lo dice con el tono con que podría estar diciendo: qué pena inmensa que ya no está.

La pasión de Francella por el teatro tuvo su primera consecuencia cuando, en 1972, recién terminado el colegio secundario, se confabuló con tres compañeros y dos compañeras y se pusieron a buscar una obra. Encontraron la comedia Charlatanes , de Julio Escobar, la ensayaron durante tres largos meses y la representaron durante dos cortas noches. Bastó para que el fervor por el teatro se volviera incontenible. Al tiempo, Francella estudiaba con la gran maestra de actores que fue Alejandra Boero. Hoy su currículum enumera unas 15 obras de teatro, 25 películas y 19 programas de televisión. La mayoría, de gran éxito.

En julio subirá a escena con Los reyes de la risa , del dramaturgo norteamericano Neil Simon. La va a hacer con el mismísimo Alfredo Alcón.

Si su papá lo viera...

***

Francella sale del minúsculo consultorio esquivando cables, faroles, cámaras y técnicos. Acaba de terminar unas pocas tomas que llevaron muchas horas.

-Ahora sí, al fin, charlemos.

No era la idea. La entrevista está pautada para otro día. Pero Francella quiere charlar. Y charlamos. De Los Marziano , de El secreto de sus ojos , del Oscar, de lo calmo que está. De cómo hay cosas que ya no lo hacen explotar. Hasta que mira la mesa, donde, tal vez, debería estar el grabador y sólo hay una libreta, cerrada.

-Es una pena que nada de esto lo anotes, ¿no? Porque tal vez todo esto que hablamos se pierde, ¿no? ¿O está en tu cabeza? [pausa] Ah... vos sos como yo, entonces. Mirás todo y registrás... [pausa] Claro, pero una lástima que no grabes, ¿no?

Lo dice. Pero no explota.

***

Andar por la calle con Francella supone un particular ejercicio de tolerancia. Vecinas de barrio, chicos, señores, señoritas... Los que no lo paran para besarlo y abrazarlo lo encaran con un brazo en alto voceando: "¡Vamos, que ganamos el Oscar!" Francella está en su salsa. Le importa mucho ser querido.

Supo de qué iba la fama un día del verano de 1981. Entraba a la pileta de Sunset, en Olivos, y vio a la chica más linda del lugar. Una divina, dice. Sin pensarlo -esas cosas no se piensan- se le tiró al lado y empezó a hacer todo el "trabajo" que, sabía, tenía que hacer. Habló y habló. Recurrió al humor y a la lástima con tal de llevarse, por lo menos, un número de teléfono, un pase a la segunda etapa. Pero no dijo que era actor y que acababa de participar en un comercial de Cinzano -filmar un comercial de Cinzano era por esos tiempos adquirir una popularidad instantánea-. La chica no había visto televisión.

Francella se pasó toda la tarde hablando. Trabajando, dice. Antes de abandonar la causa hizo un último intento: "¿Nos vemos para cenar?" "No, no puedo". Silencio. En ese momento, un amigo apareció para decirle, delante de la chica y a viva voz, que lo había visto en la tele. Cuando se quedaron otra vez solos, la mujer lo miró. Era el mismo tipo de bigotes con el que había hablado toda la tarde. Pero algo sucedió: antes de girar para irse preguntó: "¿A qué hora decías de vernos?" ¡Madre mía! ¡Esto es la fama!, pensó Francella.

***

Es lunes. Son las ocho menos cuarto. Es una noche cálida en Buenos Aires. Francella llega al café arrastrando un par de bolsos. Arrastra también a Guillermo Francella: estuvo filmando desde las nueve de la mañana y las once horas de trabajo se le notan, una por una, en la cara. Lo mueve el (por momentos agobiante) peso de la responsabilidad. Y cierta curiosidad: no termina de entender por qué alguien (un periodista) puede querer hablar con él sobre temas de los que por lo general no habla. Hablar menos de sus latiguillos de humorista, de su pasión por Racing, de lo que se siente al trabajar con Luciana Salazar y más de cuestiones como, por ejemplo, su familia.

La familia que Guillermo Francella formó está compuesta por su mujer, María Inés, y sus dos hijos, Nicolás y Johana. Dice que como marido tuvo sus etapas. Que su nivel de exigencia le trajo algunos problemas pero que, como en todo, ahora está más relajado.

Francella habla de "relajar" con la carga con la que un ex alcohólico habla de "no tomar". Relajar es su objetivo móvil. Una batalla permanente. Ahora mismo trata de relajarse con el hecho de que sus hijos estén grandes y empiecen a soltar amarras.

-No sabés lo que es esperarlos a la madrugada con el celular en la mano. Hasta no tener noticias no respiramos.

-¿Qué tipo de padre sos?

-Presente. ¿Viste esa frase "se me vino la vida y me crecieron de golpe"? Eso para mí es un cuento. Si querés ser un padre presente sos presente. Yo nunca trabajé tanto como cuando ellos eran chiquititos; hacía cine, teatro y televisión, pero era capaz de detener cualquier cosa para estar cinco minutos en un acto escolar. Dejaba el coche en doble fila, pero llegaba.

-¿Con qué trabas te encontraste a la hora de intentar replicar la idea de familia que tenías?

-Y... las diferencias de los tiempos. Este exceso de información, de computación, de celulares, de televisión. Es como que no tenés nada que contarles. Hay como un acelere muy grande. Pero yo creo que hay valores que todavía existen: la importancia de los abuelos, de esperar a que estemos todos en casa para comer juntos, el respeto a la palabra, el beso antes de acostarnos. No sé, valores que yo, cuando los miro de reojo, veo que tienen. Veo que son chicos educados, respetuosos, queridos por los demás. Son personas felices. Y no sabés lo que es eso para un padre...

Francella no tiene representante. No quiere que nadie le cuente las reuniones en las que se decide su sueldo ("No me gusta que me digan: «¿Sabés como la peleé? Te querían dar ocho y te la peleé por 20». Yo quiero estar ahí y que me digan que hay ocho"). Y tiene a sus más estrechos colaboradores en su propia casa: sus hijos, buscadores permanentes que suelen proponer personas y personajes para sus programas. Y su mujer, que le hace una incansable marca personal con cuestiones como las cremas antiarrugas, "la pancita" y la alimentación ("si se entera que me comí tres panes charlando con vos, me mata").

-Son fuente de consulta para mí. A veces les traigo algo medio cocinado y me ponen cara de que no, me hacen replanteármelo. No es que decidan, pero ayudan mucho.

-Para alguien como vos, que por su trabajo está rodeado de gente que le dice todo el tiempo lo lindo, lo cómico y lo bueno que es, debe de ser importante una opinión sincera.

-Sí, siempre hay aduladores. Pero María Inés y los chicos son casi lo contrario. Valoran mucho mi trabajo, pero muchas cosas que hago no les han gustado. Por ejemplo, cuando yo cantaba... Bueno... cantaba..., intentaba cantar para el teatro, tenía a Johana y a María Inés atrás mío marcándome cada vez que estaba fuera de tono. No son descalificadoras, pero pueden decir tranquilamente: "Papá, cantás como el orto".

-Valorás esas críticas brutales...

-Me gustan. Me hinchan las bolas con otras cosas...

-¿Por ejemplo?

-Con el inglés. Cuando viajamos, yo estoy tratando de armar una frase y los hijos de puta se me ríen en la cara. Se ríen porque hablo como el culo... Yo me hago entender, pero sufro (exagera sufrimiento, un Francella auténtico), porque tardo mucho en armar la frase.

Hay algo que los personajes de Francella comparten: el sufrimiento. También esa mezcla de ineptitud y picardía, pero sobre todo el sufrimiento. No son personajes cómicos por naturaleza. Es Francella el que los vuelve graciosos. Tal vez, gracias a esa capacidad que tiene para salirse de lo establecido: puede hacer a un lado el guión, la escenografía, y a sus propios compañeros, para disparar implacables dardos a través de la pantalla y generar una identificación instantánea en el espectador.

Lo hace tan bien que pocos supusieron que pudiera hacer otra cosa. Logró alguna participación en programas como Tiempo final y Vidas robadas (Telefé), pero no mucho más. Entre productores y realizadores, el miedo no era menor. Los supuestos indicaban: primero, que Francella no podría respetar los límites y las condiciones de un personaje de ficción, que se saldría de la vaina para mirar a cámara y hacer alguna humorada. Segundo, que la gente, en vez de ver al personaje, vería a Francella y se frustraría esperando, justamente, la mirada a cámara y la humorada.

Tuvo que llegar un extranjero menos cargado de prejuicios para juzgarlo (casting mediante) como actor y proponerle hacer otra cosa. Fue el mexicano Carlos Cuarón (guionista de Y tu mamá también ), que en 2008 lo eligió para interpretar, en Rudo y Cursi -junto a Gael García Bernal y Diego Luna-, a un personaje que nada tenía que ver con el pícaro de los guiños a cámara. "Yo no conocía a Francella -dijo Cuarón al presentar su película-. La verdad es que para mí era un Don Nadie. Recién supe quién era cuando le dimos el papel. Dudé mucho, pero me ganó con sus ganas de reinventarse a los 50 años, ese hambre de gloria y esa actitud del novato que se quiere comer el mundo".

Más tarde, Campanella lo convocó para hacer a un alcohólico lleno de matices en El secreto de sus ojos . Tiempo después comentó que inicialmente no había pensado en Francella porque "lo tenía registrado haciendo otro tipo de cosas". Pero que un día empezó a intervenir sus fotos con photoshop y se definió. La mejor manera que encontró Campanella de graficar la transformación (tanto física como actoral) de Francella fue con una anécdota de rodaje: "Hacía tres días que filmábamos con Francella cuando se me acerca un técnico del equipo y me pregunta: «¿Y?, ¿cuándo viene Francella?»".

-¿Por qué correrse de la comodidad que habías logrado?

-Porque quería que me pasasen otras cosas. Ya no tenía tantas ganas de seguir con aquel tipo tan para arriba o loquito por las minitas. Había cosas que yo sabía que podía hacer y que quería transitar.

-¿Cuánto hubo de búsqueda personal, cuánto de casualidad, cuánto de la mirada de los otros en la aparición de este nuevo Francella?

-Hubo mucha búsqueda. Mucha tenacidad y mucha convicción. También una gran cuota de suerte. Pero creo mucho en los objetivos trazados. He tenido un deseo ferviente de que me pasen cosas. Fui muy tenaz toda la vida. Para todo.

Quizá sea cuando dice la palabra tenaz -la dice con una carga sentimental sobrecogedora-, tal vez con lo que dice después, lánguidamente, como dibujado con humo en el aire, aparece un Francella sin disfraz.

-Siempre fui muy tenaz... Te lo digo hasta desde el cansancio... Tardé mucho tiempo en relajarme. Siempre estuve en la búsqueda, siempre al pie del cañón. Es algo con lo que despotrico mucho.

Despotrica, dice, contra lo impulsivo, lo visceral, lo poco relajado, lo hiperquinético que hay en él. Aunque, sabe, mucho de eso fue lo que lo ayudó a transitar el camino entre aquel chico que quería vivir de actuar y la estrella del humor en que se convirtió después. Y entre eso y el inesperado actor de matices en que se está convirtiendo.

-No sé, yo no conozco otra manera de hacer esto. Para mí, cuando me dan un papel tengo que dejar la vida...

Dejar la vida. Haciendo Los bañeros más locos del mundo o El secreto de sus ojos . Dejar la vida. En el aire, la imagen de humo se vuelve nítida. Como nunca.

-¿Sabés qué siento? Que soy como esos malabaristas chinos que tienen que sostener veinte platos girando en el aire. ¿Y sabés cuándo estoy pleno? Cuando todos los platos, que son mi mujer, mis hijos, mi madre, mi hermano, el trabajo... están dale que dale en el aire. Y yo estoy fumándome un habano, disfrutándolo. Un plato me empieza a corcovear y yo estoy arruinado. Y eso es lo que me cansa, eso es lo que no me relaja.

Y se desvanece.

***

Es martes. Hace una semana que El secreto de sus ojos ganó el Oscar. Francella ya subió al escenario junto a Almodóvar y a Tarantino. Y ya está harto de contar una y otra vez cómo fue el minuto-a-minuto de la entrega (pero vista desde la platea). A la alegría desnuda que lucía hace unos días se le cronificaron las palabras a fuerza de repetirlas una y otra vez. De mala gana cuenta cómo fue el momento en que desde el escenario Almodóvar anunció la película de Campanella como la ganadora. Lo hace con una ristra de palabras de ocasión -indescriptible, fuerte, hermoso, soñado- y poco personales. Cuenta que pensó en la alegría que significaba eso para el pueblo argentino. Que se imaginó a la gente festejando en las calles. Y dice que ahora la vida continúa.

Ahora, hay que encargarse de que los platos sigan girando en el aire. Y de disfrutarlos, tan relajado como se pueda.

Por Leonardo Blanco. Publicado en la Revista de La Nación 11/04/2010

sábado, 10 de abril de 2010

Programa de la materia Entrevista y Opinión DeporTEA 2010


INSTITUTO SUPERIOR AUTORIZADO Nº 4064 TEA


Carrera: Técnico Superior en Periodismo Deportivo
Curso: 2º AÑO, Divisiones 1 y 2
Asignatura: ENTREVISTA Y OPINION
Docente: Martín Boix
Año lectivo: 2010

PROGRAMA GENERAL DE LA ASIGNATURA

Objetivos Generales de la materia

Dar a los alumnos un marco teórico y de pensamiento sobre la entrevista, la opinión y el reportaje, a través de los autores más reconocido. Priorizar la investigación y la documentación previa, valorando la producción periodística que antecede a la entrevista y la opinión. Concientizar sobre el valor de la libertad de prensa y de la ética periodística. Analizar los elementos que hacen a la credibilidad periodística para que sean aplicados por el futuro periodista.

- Objetivos Unidades 1 a 5
Promover la lectura de entrevistas como fuentes de información. Reconocer su importancia como herramienta periodística y descubrir su valor. Diferenciar la entrevista periodística del diálogo privado. Estimular la curiosidad y la observación detallista. Desarrollar al máximo la capacidad de preguntar. Distinguir entre los distintos tipos de entrevistados y saber cuál es la mejor manera de abordarlos. Concientizar sobre los factores que condicionan la entrevista sin perder de vista la libertad de expresión y tener presente cuáles son las responsabilidades del entrevistador.

- Objetivos Unidades 6 a 10
Promover la lectura de columnas de opinión y editorial. Repensar el rol de la opinión y la interpretación periodística en la era del vértigo informativo. Estimular el conocimiento específico. Detectar e inhibir mecanismos de autocensura. Defender la libertad de expresión y estilística. Que el alumno encuentre un estilo propio de redacción. Interiorizarse en el maravilloso mundo del género del reportaje. Desarrollar capacidad metodológica de investigación. Elaborar un trabajo final integrador de todos los conceptos adquiridos durante el año académico.

ENTREVISTA
(12 clases)

UNIDAD 1 – Introducción a la Entrevista
- Definiciones, conceptos y clasificación. Características, funciones y objetivos. Uso de la entrevista en diferentes profesiones.
- Relación con otros géneros periodísticos como el reportaje y la crónica. Diferencias con el cuestionario y el interrogatorio.
- Diferencias con el diálogo privado.
- Relación entre el periodista y el entrevistado. El rol que ocupa cada uno. Sus atribuciones y responsabilidades.
- Factores que condicionan la entrevista para el entrevistador y para el entrevistado.
- La entrevista según los distintos medios
- Diferentes tipos de entrevistadores

UNIDAD 2 – La preparación de la Entrevista
- Elección del entrevistado
- Definición de los objetivos de acuerdo al tipo de entrevista. Relevancia por tema o por entrevistado. Diferentes tratamientos.
- Trabajo de archivo, localización de material preexistente sobre el entrevistado. Entrevistas anteriores. Documentación. Consultas a gente que conoce al entrevistado.
- Planificación de la entrevista. Armado del cuestionario. Formatos. Tipos de preguntas. Preguntas abiertas y cerradas. Las 5 W en las preguntas. Cualidades de una buena pregunta.
- Estrategias para armar un cuestionario rápido y efectivo.

UNIDAD 3 – Desarrollo de la Entrevista
- Tipos de entrevistados célebres e ignotos. Estrategias para su abordarje. Cómo calmar el nerviosismo y la ansiedad.
- Utilización de medios electrónicos de grabación. Problemas del “off de record”. Límites pactados con el entrevistado.
- Protagonista de la entrevista: el entrevistado.
- Control de la entrevista: el entrevistador.
- Estrategia para llevar el diálogo. Manejo de los climas. Tiempos de escuchar y preguntar. La repregunta.
- Las conversaciones dispersas: pros y contras. Cómo y cuándo terminar el diálogo.

UNIDAD 4 – Edición de la Entrevista
- Desgrabación de la entrevista. Revisión y transcripción.
- Formatos “pregunta y respuesta” y “excerpt” (entrevista narrada o romanceada). Características de cada una. Casos en que deben usarse de acuerdo al resultado del diálogo. Técnicas del Nuevo Periodismo
- Selección de las preguntas y respuestas. Apertura y remate.
- La cabeza y el título de la entrevista.

UNIDAD 5 – La entrevista radial y televisiva. Nuevas tecnologías e Internet
- Diferencias con la gráfica. Competencia con otros formatos.
- Factores externos que condicionan la entrevista.
- Manejo de los tiempos. Entrevistas grabadas y en vivo. Estrategias de diálogo.
- Teatralización de la entrevista. Personajes del entrevistador y el entrevistado.
- La narración visual.
- Las nuevas tecnologías en la entrevista, como herramienta y como formato.

METODOLOGIA DE EVALUACION
- Trabajo Práctico Nº1: Elegir una entrevista. Clasificarla. Señalar las características del entrevistado y del entrevistador. Identificar los condicionantes del diálogo. Cambiar el título. Agregar o cambiar preguntas según considere necesario.
- Trabajo Práctico Nº2: Elegir un entrevistado. Justificar su elección. Plantear los objetivos de la entrevista de acuerdo a sus características. Armar cuestionario sobre un trabajo de archivo.
- Trabajo Práctico Nº3: Transformar una entrevista en formato excerpt en formato de pregunta y respuesta. Titular con cita.
- Trabajo Práctico Nº4: Sobre una entrevista televisiva, analizar las características del entrevistado y el entrevistador. Definir el estereotipo de personajes. Clasificar la entrevista. Evaluar el manejo de los tiempos. Factores de presión sobre cada uno. Distinguir las preguntas indirectas. Evaluar la capacidad de repregunta del entrevistador.
- Parcial: Realizar una entrevista y editarla en el formato que más se adapte al tipo de diálogo. Con título de citas, volanta y bajada (pregunta y respuesta). En excerpt título descriptivo o declaraciones.

OPINION
(11 clases)

UNIDAD 6 – Géneros de Opinión
- La opinión. Importancia y lugar que ocupa en los medios.
- Diferencias de concepto y estructura con la noticia y la crónica.
- La opinión en la era del vértigo informativo.
- Opinión Pública. Definición. Origen. Veracidad. Diferencias entre Opinión Pública y Opinión del Público.
- Responsabilidad del opinador. Credibilidad del periodista. Cómo tomar una decisión ética.
- Formas de opinión: la columna, la editorial, presentación y cierre de las noticias.
- La argumentación, persuasión y manipulación informativa. Conceptos y diferencias.

UNIDAD 7 – La Columna
- Conceptos y tipos de columnas. Modelos de columnistas.
- Columnas explicativas: Elementos de la noticia y elementos propios. Objetivos. Su posición respecto a la noticia. Diferencia entre el periodista y el especialista.
- Columnas apelativas: Elementos de la noticia y elementos propios. Los destinatarios. El contraargumento. Objetivos y riesgos.
- Columnas descriptivas: la descripción como opinión. El papel de la adjetivación. Recursos literarios y estilísticos. La base del Nuevo Periodismo.

UNIDAD 8 – El estilo
- Libertad estilística. Lenguaje totalitario, político y funcional.
- Elección de modelo estilísitco. Técnicas de la observación y el ritmo de la frase.
- Censura. Distintas postuturas. Manejo de la información por parte del medio. La libertad de prensa. El derecho a réplica.
- Críticas hacia los columnistas. La atracción y responsabilidad de la firma.

UNIDAD 9 – La Editorial
- Concepto. Importancia y objetivos.
- Lugar que ocupa en los medios. Clasificación y funciones.
- Técnicas y estilos. Editorial múltiple.
- Perfil y formación del editorialista.

UNIDAD 10 – El Reportaje (3/4 clases)
- Definición. Clasificaciones
- Fases del reportaje. Preparación. Realización del reportaje. Examen de datos.
- Redacción del reportaje. Distintas formas de entrada. Desarrollo. Remate.
- Distintos tipos de reportajes: demostrativos, narrativos y descriptivos.
- Preparación del trabajo final.

METODOLOGIA DE EVALUACION
- Trabajo Práctico Nº1: Sobre una columna de opinión clasificarla, identificar los objetivos. Reconocer los elementos de la noticia y los elementos propios. Establecer su relación con la noticia. Analizar características del columnista.
- Trabajo Práctico Nº2: Redactar una columna de opinión explicativa. Con título, volanta y bajada.
- Trabajo Práctico Nº3: Sobre una columna apelativa, identificar el destinatario y responder con un contraargumento. Con título, volanta y bajada.
- Trabajo Práctico Nº4: En base a editoriales publicadas en una semana determinada en los diarios La Nación y Clarín, resumir su contenido y clasificarlas. Analizar a través de los temas tratados (desde su procedencia hasta su naturaleza) la línea política del diario.
- Trabajo Final: Elaborar un reportaje en base a un tema determinado, aplicando todos los conceptos y técnicas adquiridos durante el cursado. Investigar y recolectar información y datos en archivos y documentos. Realizar observaciones de campo. Seleccionar las fuentes a consultar. Preparar el cuestionario y realizar las entrevistas. Con todo ese material deberá elaborarse un texto periodístico inédito, redactado con ritmo donde el autor deje constancia de su opinión sobre el tema y presentarlo editado con título, volanta y bajada.

BIBLIOGRAFIA
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